Sí, la marihuana es muy natural: naturalmente te hace más idiota.

En la materia de Psicología de 2º de Bachillerato hemos estado estudiando el cerebro humano como fundamento de la conducta. Un grupo de alumnas: Alba, Victoria, Mayra y Marta  nos explicaron con más detalle cómo se comporta el cerebro humano en las adicciones (al juego, a sustancias, etc.). Así que les pedimos que nos hicieran un artículo sobre una adicción que puede ser peligrosa para los jóvenes: la marihuana.

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 Especialmente peligrosa por muchos motivos, como nos cuentan en el artículo siguiente. Recalco dos como preámbulo: la marihuana es enormemente popular entre los chicos y chicas, más aun que el tabaco,  y se cree erróneamente que es inocua. Sigue leyendo

 

El número de habitantes de valencia y su área metropolitana representan la cantidad de jóvenes españoles que fuman marihuana habitualmente, te recuerdo que Valencia es la tercera ciudad de España con casi 800.000 habitantes.

 Concretamente, de acuerdo con el último estudio de la OMS, un 22% de los jóvenes españoles de entre 15 y 24 años presentan un consumo frecuente que condicionará negativamente su vida actual y su futuro.

¿Cómo se crea la adicción?

Todas las drogas generan una adicción de la misma forma: La dosis de droga estimula un área del cerebro, el sistema límbico, que hace que produzcamos una sustancia llamada dopamina  que es la encargada de causar placer y bienestar. Las formas de producir estas sensaciones se recuerdan gracias al sistema de recompensa mesolímbico para repetirlas en un futuro generándose así las adicciones.

Entonces, ¿cómo afecta la marihuana?

La marihuana contiene una sustancia llamada THC que tras consumirla llega al cerebro mediante la sangre. Allí estimula la liberación de dopamina generando una sensación de bienestar que puede conllevar importantes alteraciones y lesiones en el funcionamiento cerebral, especialmente durante el consumo prolongado.

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¿Cuáles son las consecuencias?

Diferentes estudios demuestran que la consumición de esta sustancia puede llevar a un aumento de las probabilidades (entre un 25% y un 40%) de padecer problemas psiquiátricos como la ansiedad, psicosis y depresión. Además la probabilidad de desarrollar una de estas enfermedades va definida también por la cantidad de sustancia que se consuma. Sumado a esto, numerosas investigaciones relacionan el consumo de cannabis durante el embarazo con menor peso, o malformaciones en el bebé.

 Además de aumentar las probabilidades de sufrir un problema psiquiátrico también puede causar cambios estructurales en el cerebro que provoque una disminución en la conectividad neuronal, es decir, va a disminuir el funcionamiento del cerebro. Este cambio estructural del cerebro será más agudo si se fuma marihuana en la adolescencia porque el cerebro se está aun formando.

La marihuana no es inocua

La mayoría de los jóvenes piensan que la marihuana es menos dañina que el tabaco, cuando la realidad es bien distinta,  por lo tanto es necesario cambiar esta forma de pensar tratando el tema desde casa sin que este sea un tema tabú o alarmante y concienciando a los jóvenes sobre las consecuencias que tiene el consumo de estas sustancias para que puedan valorar y decidir desde el conocimiento si quieren consumirla.

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RESOLUCIÓN POSITIVA DE CONFLICTOS

Estuvieron estos días con nosotros , Ana Mª González Posado, presidenta y Mediadora de Media2 y Mónica Fernández Rodríguez, Orientadora Familiar y Mediadora de Media2, hablando de la resolución de conflictos. Les pedimos que nos explicaran cómo resolverlos de manera positiva:

RESOLUCIÓN POSITIVA DE CONFLICTOS, ¿Alguien dijo que fuera fácil?

¿Cómo evitar que un malentendido  o una situación complicada lleguen a convertirse en un conflicto?

Esta es la difícil cuestión que nos hemos planteado estos días con los alumnos de 1º y 2º de la ESO del IES Europa, que se entregaron al debate con entusiasmo, claramente interesados en saber cómo afrontar un problema con ese/esa mejor amigo/a, esa compañera que me molesta en clase, aquel que no se presenta para hacer un trabajo de grupo, y demás situaciones a las que se enfrentan cada día en el barrio, e incluso en la familia.

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Sorprende gratamente que la gran mayoría de estos chicos y chicas destacaran, desde el primer momento, valores como la confianza en el compañero, la importancia de dialogar, de decir la verdad ante todo, de buscar el porqué  del conflicto, lo importante que es ponerse en el lugar del otro, eso que llamamos EMPATÍA. Bravo por esos alumnos tan receptivos a la resolución positiva de los conflictos.

Lo que nos cuesta más, es acordarnos de todo esto cuando estamos dolidos, irritados o enfadados.¿Alguien dijo que fuera fácil?

Lo importante del trabajo que realizamos estos días es que todos los chicos y chicas han tenido la oportunidad de mirar para adentro, de reconocer cuál es su manera natural de encarar los conflictos. (Algunos reaccionamos a la defensiva, otros miramos para otro lado,  otros adoptamos el papel de ganador “caiga quien caiga”, otros de perdedor, y hay quien busca colaborar con el otro desde el primer momento). Y, sobre todo,  que hemos conseguido hacerles reflexionar: Sin perder la esencia de mi forma de ser, ¿cómo puedo dar un paso para resolver los malentendidos?, ¿cómo puedo darle una tregua a mi enfado para ponerme en el lugar del otro?, ¿cómo puedo darle la oportunidad al otro para que se explique?

Tampoco nos olvidamos de que, cuando la situación claramente nos desborda, siempre contaremos con la ayuda de  un compañero o de un adulto de confianza, tanto en casa,como en el instituto.

Cuando ya estábamos todos de acuerdo en que, como protagonistas de un problema, la RESPONSABILIDAD de arreglarlo es nuestra, nos encontramos con la dificultad de comunicarle al otro nuestra decisión de solucionarlo y decomenzar a intercambiar los puntos de vista.

LA COMUNICACIÓN ¿Alguien dijo que fuera fácil?

Porque cuando estoy furioso, triste, iracundo, preocupado, ¿expreso adecuadamente lo que quiero decir?  ¿Quién no ha complicado más el problema, sin que fuera esa su intención? ¿Y si al otro le sienta fatal?¿Y si se enfada más?¿Y si no vuelve a hablarme?IMG_7824

¡Ojalá existiese una fórmula para poder decir lo que uno siente y piensa sin ofender al otro!

Si esa fórmula existiese la utilizaríamos para conocer su punto de vista personal, para explicarle el nuestro, para buscar una solución juntos y evitar que el malentendido se convierta en un conflicto que crezca sin parar.

Pues resulta que sí que existe,se llama ASERTIVIDAD.

Todos los chicos y chicas de 1º y 2º han tomado buena nota sobre cómo ser asertivos. Y aquí os dejamos nuestra fórmula para todos los que estáis leyendo este Post.

  1. Si quieres comenzar con buen pie, usa un tono de voz firme, no grites, y procura que tu lenguaje corporal no sea amenazador. Podemos decir palabras amables, pero si las decimos gritando o agitando los brazos, serán recibidas como una amenaza.
  2. Habla en primera persona, cuenta cómo te afecta a ti la situación. Solo tú sabes cómo lo has vivido, así que tienes que contárselo.
  3. Evita juzgar, describe la situación de la manera más objetiva que puedas. Si añades adjetivos intenta que no hieran al otro. Los insultos, las palabras con connotaciones negativas, solo sirven para desahogarte en el momento y ahogarte dentro de un rato.
  4. Pide claramente lo que deseas de la otra persona, sin decirle lo que debe hacer. Hay una línea muy fina entre “Me gustaría que…” y “Tienes que…”. No la cruces.
  5. Finalmente, no olvides preguntar al otro qué opina de lo que le has dicho. Su punto de vista va a darte la pista sobre cómo continuar. ¡Recuerda que no eres adivino y no puedes saber exactamente qué es lo que piensa a menos que te lo cuente él mismo!

Hemos repasado la fórmula con nuestros chicos y chicas de 1º y 2º, nos hemos reído mucho practicando, y finalmente, hemos concluido que, bien utilizada, nos puede sacar de muchos líos…

Así que,cuando algo te parezca mal, cuando alguien te ofenda, cuéntaselo. Ya sabes cómo hacerlo para que te escuche y  comenzar una conversación que os lleve a aclarar la situación y a mantener en el tiempo una buena relación.

Recuerda, puedes decidir ser tú el primero en dar el paso para llegar a una solución… ¡Ya te sabes la fórmula!

Noviembre 2017

Ana Mª González Posado, presidenta y Mediadora de Media2

Mónica Fernández Rodríguez, Orientadora Familiar y Mediadora de Media2.

www.media2.net

https://www.facebook.com/Media2ResolucionConflictos/

 

MALENTENDIDOS

 

Los  malos entendidos son  tan habituales como mojarse bajo la lluvia,¿ o no? Evitar que estos  se trasformen en conflictos depende, mucho más de lo que creemos, de nosotros mismos.

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Alumnas de 2º de bachillerato, sin malentendidos, como se ve.

La mayoría de los conflictos comienzan por una confusión, es decir, un gesto, comentario mal interpretado, un roce, retales de una conversación escuchada  a destiempo… A menudo esa confusión procede y es aumentada por las redes sociales…

Sin casi darse cuenta los actores se ven inmersos en una situación incómoda que genera un bucle sin sentido, a veces, con difícil solución.  ¿Cómo evitar llegar a este punto?  Para mí la medicina es siempre la misma, dialogar.

Las estrategias suelen seguir el mismo camino porque el destino al que deseamos llegar es el entendimiento entre las partes: ser capaces de expresar cómo nos sentimos, identificar nuestros sentimientos y así, poder manejarlos mejor.  Algo que parece tan sencillo, resulta no serlo cuando nos sentimos ofendidos, tristes, o incluso amenazados.  A veces necesitamos ayuda de un mediador, que puede ser un compañero, amigo, profesor…  Lo importante es no temer pedirla, ¡es de valientes hacerlo!

CONSEJOS.

  • No intentes evitar el problema, se hará callo. ENFRÉNTATE
  • Si lo hablamos, lo podremos aclarar evitando futuros malentendidos. EXPRÉSATE
  • Podremos abordar situaciones parecidas con calma y respeto. AUTOCONTROLATE
  • A medida que se avance con el problema se creará un vínculo de confianza, entendimiento y comprensión. EMPATIZA
  • Evita siempre la confrontación céntrate en el problema, no en la persona.

Esto no es una tarea de un día sino de todos los días, porque la vida está llena de conflictos a los que nos enfrentaremos, unas veces mejor que otras, pero con convicción de que lo que hacemos es lo que creemos.

 

Todo ello lo podrán experimentarlo nuestros chicos de 1º y 2º de ESO a través de las distintas actividades propuestas en el Taller APRENDER A RESOLVER NUESTROS CONFLICTOS  a cargo de MEDIA2 (Asociación para la Mediación y Resolución de Conflictos), y RECUERDA:

“UN ENEMIGO OCUPA MÁS EN NUESTRA CABEZA QUE UN AMIGO EN NUESTRO CORAZÓN” Bougeard

 

 

 

 

 

El alcohol .

Si tienes hijos adolescentes lee el artículo: tarde o temprano tu hijo o hija se tiene que enfrentar a la disyuntiva de probar el alcohol cuando sale de fiesta y ser guay o decir que no y enfrentarse a cierta exclusión del grupo,  porque el alcohol se identifica entre los jóvenes con salir de fiesta. thumb

Hemos pedido a Ana Álvarez, Terapeuta del programa de Prevención Indicada Indícale, Fundación CALS-proyecto Hombre,  que trabaja con jóvenes con problemas de alcohol o drogas en general,   que nos hable sobre este asunto.

Dividimos el artículo en dos: en  el primero, la autora analiza el problema y hace hincapié en la educación. Lee la primera parte

Ahora ,  la autora, Ana Álvarez, nos  contesta directamente a  la pregunta que le hicimos :  

¿Qué tienes que hacer tú, como padre o madre para evitar o tratar el problema del alcohol?

 

Que les pasa a estos jóvenes . 2ª parte. 

Autora :  Ana Álvarez. Terapeuta del Programa de prevención indicada Indícale.

¿Qué hacer como padres para evitar que tu hijo/a abuse del alcohol?

El consumo de alcohol es un tema a tratar con nuestros hijos con normalidad para conocer qué piensan de ello y que conozcan nuestra opinión. Lo ideal es hacerlo de forma natural, aprovechar alguna noticia de la Tv referida al tema o alguna situación que se haya producido en el entorno próximo. La idea es establecer un dialogo, no es adecuado convertir esto en un monologo o “chapa” sobre lo malo que es el alcohol. Lo adecuado sería intentar mantener una conversación sobre ello (¿qué sabe del alcohol?, ¿Qué opina de la gente que bebe?, ¿lo ha probado alguna vez?, ¿piensa hacerlo?, ¿para qué o por qué? ¿Hay alguien cercano a el/ella que lo haga?…). Como en cualquier conversación debemos estar dispuestos a contestar a las posibles preguntas que nos hagan y también escuchar lo que no nos guste. Hazle notar que no tienes la misma opinión y el por qué, si fuera necesario. Evita utilizar la amenaza, la exageración, para persuadir a tu hijo/a de que beba. Podemos utilizar las nuevas tecnologías para acceder, los dos juntos, a información sobre los efectos, las consecuencias…

Aquí os dejamos enlaces a los que poder acudir, os aconsejamos les echéis un vistazo antes de entrar con vuestros hijos:

www.informacionsobredrogas.com

http://www.pnsd.msssi.gob.es/ciudadanos/informacion/

www.hablemosdedrogas.org

www.fad.es/alcohol

https://energycontrol.org/infodrogas

http://kolokon.com/drogas/

Recuerda que tú eres un modelo de comportamiento para tu hijo, por eso estás en una posición idónea para demostrar que es posible beber de forma responsable y con moderación cuando se tiene la edad suficiente.

Tendréis que ser coherentes entro lo que le decís a vuestros hijos y vuestra relación con el alcohol.

¿Qué hacer si mi hijo/a ya ha probado el alcohol?

La conversación debería centrarse en la decisión que ha tomado, debemos seguir manteniendo la calma a pesar de que, claramente, transmitamos la idea de que no estamos de acuerdo con lo que ha pasado. Hay que ayudar a nuestro hijo a que analice el por qué de la decisión, no centrarnos tanto en donde, quien, cuando,… sino en el para qué, en qué le ha beneficiado beber. Después puede que tenga que haber una valoración de si su conducta merece alguna consecuencia, hazlo desde la calma, no te precipites, medita lo ocurrido teniendo en cuenta variables como si es la primera vez o no, la cantidad consumida, las circunstancias y qué actitud ha tenido ante la conversación tenida.

En caso de que entendamos que nuestro hijo/a puede estar teniendo un consumo problemático del alcohol (por la frecuencia, la cantidad, las razones que argumenta para beber,….) sería adecuado barajar la posibilidad de acudir a un técnico que nos ayude a enfocar la situación. En nuestra ciudad existe esa posibilidad y es el Programa de Prevención Indicada “Indicale” de la Fundación CALS Proyecto Hombre.

Para contactar con nosotros puedes llamar o mandar un WhatsApp al teléfono 647.709.918.

Si tienes alguna duda, si hay algo que te preocupa o inquieta, no dudes en llamar.

 

 

5 cosas que tengo que hacer para sacar más de un 5. El método de estudio.

Hay muchos tipos de memoria: memorizamos por ejemplo los datos sensoriales, un color, un olor, que recordamos desde la infancia; memorizamos los episodios de nuestra vida o las destrezas que nos permite andar en bici sin caernos. Cuando estudiamos utilizamos  la Memoria a Largo Plazo cuya característica principal es que almacena y recupera los datos tomando como criterio principal el de la significatividad: aquello que tiene sentido para mí porque lo entiendo y se relaciona con otras cosas que ya conozco las memorizo mejor.

Cuando estudio tengo que entenderlo (el primer paso del método de estudio es estar atento en clase porque así ya entiendo lo que voy a memorizar). A veces lo que estudio es tan nuevo que no se relaciona con nada que sé, para “relacionarlo” entonces hay trucos: hay que subrayar y hacer esquemas. La imagen del esquema  y la relación espacial me ayudará a memorizar y a ordenar el contenido.IMG_20170320_133912

Los  alumnos de Psicología,  de 2º de bachillerato,  describieron como estudiaban y luego puntuamos cada método de estudio, a partir de lo que habíamos estudiado sobre la memoria. Ganó Valeria que nos describe su método:

CINCO TÉCNICAS PARA SACAR MÁS DE UN CINCO, por Valeria Rodríguez 

Las técnicas de estudio son estrategias, procedimientos o métodos, que se ponen en práctica para facilitar el proceso de memorización y estudio, todo ello en vistas de mejorar el rendimiento académico. Hay muchas y muy variadas, pero me voy a centrar en las que más me han ayudado en mi experiencia personal.

  1. img004Hacer esquemas. De todo, ya sea historia, literatura, latín… Es de gran ayuda ya que te hace verlo todo por puntos para que a la hora de estudiar siempre te acuerdes del número de puntos que tenía cada apartado.
  2. Código de colores. Con esto me refiero al subrayado, pero no al típico subrayado de un solo color cada tema, no, eso no es de gran ayuda a la hora de memorizar. Me estoy refiriendo a subrayar cada fecha, cada nombre, cada lugar de un color distinto. Es mejor si en vez de subrayar todo en algunas ocasiones rodeas como por ejemplo los lugares, de algún color. Aunque aviso, una vez que empiezas con tu propio código de colores, no puedes parar._20170316_223132
  3. Grabar la teoría. Puede sonar raro, pero sirve de mucho para afianzar los conocimientos. Al principio te sentirás ridícula/o al leer en alto la teoría para grabarte o al escuchar tu propia voz en una grabación, pero poco a poco se irá convirtiendo en algo imprescindible para poder estudiar bien.
  4. Crear palabras o frases de palabras clave. Quizá sea algo extraño, pero es una de las mejores maneras para acordarte de, por ejemplo, las cuatro o cinco características de algo. Un ejemplo podría ser: “Eres un arcaico, yo soy más clásico. ¿Has visto el radiantefinal de este flamígero día?” , para recordar las cuatro etapas del Gótico Francés (arcaico, clásico, radiante y final o flamígero).
  5. Hacer esquemas de los esquemas. Para tenerlo todo muy muy bien estructurado, hazte siempre un pequeño esquema o índice de todo el tema, incluyendo el mínimo apartado. Además, si ves que hay algo que no eres capaz de recordad, recurre a hacer un esquema más pequeño para saber, al menos, de qué va el apartado, sabiendo las ideas,  lo demás vendrá solo.

Además, deberías estudiar siempre en el mismo lugar, un sitio donde tu familia no pueda molestarte (y si puede molestar haz como yo, pon un cartel de NO MOLESTAR, ESTOY ESTUDIANDO en la puerta y así te aseguro que nadie perturbará tu tranquilidad para estudiar).

¿Es usted más inteligente que su vecino?

¿Cómo es usted de inteligente? ¿Es más inteligente que su vecino o menos?

Ya  sé que la pregunta no tiene sentido (entre otras cosas porque todos somos  más inteligentes que nuestro vecino).

Pues lo mismo ocurre en el sistema educativo: no te preguntes por la inteligencia que  tiene tu hijo o hija sino cómo puede aprovecharla mejor . Empezamos.

Definir la inteligencia,  es ya un asunto problemático: ¿Es una o múltiple, es de origen biológico o determinada por el medio ( la sociedad, la familia, la educación…)?

Los estudios sobre la inteligencia han variado mucho: en 1905 Alfred Binet elaboró la primera escala de inteligencia, precisamente para detectar alumnos que tuvieran problemas de aprendizaje,  a partir de la cual surge el concepto de cociente intelectual. En un primer momento se consideraba la inteligencia como una única cualidad heredada biológicamente.redes-neuronales

En la actualidad se entiende más bien como una cualidad de cualidades, una capacidad mental general, (se habla de distintas dimensiones o directamente de inteligencias múltiples: lingüística, matemática, espacial, musical…) y se sostiene que tiene un componente biológico pero también que está influida por el entorno (familia, educación…). La inteligencia es la capacidad de crear relaciones neuronales para entender el mundo y, en general, resolver problemas, los que nos propone el profesor de matemáticas y los que necesitamos resolver en nuestro trabajo y  para orientar nuestra vida. El cerebro es enormemente plástico: las relaciones neuronales varían cada día. Cada cosa que pensamos o decimos, cada lección que aprendemos, la novela que leemos o la película que vemos  hacen que nuestro cerebro cambie.cerebro (1)

Me parece muy representativo el ejemplo que el pedagogo José Antonio Marina utiliza para explicar el concepto de inteligencia a sus alumnos, comparándola con un juego de pócker: nos pueden tocar cartas buenas y cartas malas; mejor que sean buenas, obviamente, pero no siempre gana el que mejores cartas tiene.  La clave está en la importancia que cada individuo otorgue a sus propias habilidades, y es aquí donde la educación juega un importante papel.

Está más que comprobado el beneficio del entrenamiento (brainfitness), en aspectos como la memoria, la fluidez verbal o sencillamente mejorar nuestra memoria selectiva. Todos ellos, y alguno más, confluyen en la valoración de nuestro CI (cociente intelectual), y por tanto en lo que los test miden y etiquetan como inteligencia.

Cuando una actividad se convierte en un hábito y se ejerce con facilidad, aumentan la cantidad y la fluidez de nuestras relaciones neuronales y  nos hacemos más inteligentes.  Un  ejemplo clásico es el de la memoria que revelan los taxistas londinenses, los cuales pasan entre dos y cuatro años estudiando las 25.000 calles de la ciudad con sus respectivos edificios con el fin de  pasar un examen (TheKnowledge) que evalúa sus conocimientos.  Pues bien, a través de resonancias magnéticas se comprobó en un minucioso estudio del año 2000  que estos taxistas poseían un hipocampo* de mayor tamaño (zona del cerebro que utilizamos para orientarnos en el espacio tridimensional).  No todos nacemos con el mismo potencial, pero esta experiencia demuestra como las conexiones neuronales se modifican a lo largo de la vida

Concluyo: la inteligencia nos es dada biológicamente pero no es algo cerrado sino que es sumamente plástica. El estudio, la voluntad y el método nos hacen más inteligentes o menos.

Ya les prevengo: el próximo artículo tiene que ser sobre el método de estudio.

 

La comunicación con nuestros hijos

tcEn 1980 el filósofo americano John Searle planteó un experimento  para probar su teoría sobre  la mente (y refutar de paso el test de Turing, pero esto es otra historia). El experimento se le conoce como  “la habitación china”: un hombre se encuentra encerrado en una habitación y recibe por debajo de la puerta unas notas escritas   en chino. Él no sabe chino, pero también  recibe unas  cuartillas con una  especie de instrucciones que le permite relacionar  los ideogramas chinos con su idioma y “responder” con las notas escritas en chino. Desde fuera de la habitación le siguen mandando instrucciones y él  con las instrucciones que tiene va devolviendo por debajo de la puerta las cuartillas en chino que le parecen más adecuadas, emparejando por la forma las palabras chinas que cree que se adaptan mejor a la tarea que le proponen.

¿Alguien cree que ese hombre sabe chino? : Todos lo creemos.

Por eso hablamos sobre nuestras ideas, sentimientos o deseos porque creemos que el que nos escucha sabe chino.

Cuando nos comunicamos con alguien “traducimos” nuestros sentimientos, deseos, órdenes etc.,   a palabras y creemos que el otro sabe perfectamente en lo que pensamos, que hay una relación directa entre mi mente y la mente del que me escucha. Esto no es así: el lenguaje humano  en la mayoría de los casos es   metafórico, con mayor o menor fortuna pero, por su propia naturaleza, nunca es una fotocopia de la realidad.  Es posible que, en general, la comunicación humana sea un gran malentendido, que cada uno tengamos “nuestro idioma”. Por eso tenemos que esforzarnos en “traducir” lo que queremos expresar,  y  por eso, en muchos casos,  esos chicos tienen la sensación de “que nadie les entiende”.

entender_ser-entendidoEs sencillo hablar del tiempo en el ascensor, pero no, por ejemplo, de administrar mejor el tiempo de estudio o del móvil o de colaborar en casa, porque aquí se entrecruzan distintos juegos del lenguaje ( informo, expreso mi enfado, reprocho, castigo…) Es fundamental un esfuerzo extra si queremos  comunicarnos de verdad , en este caso,   con nuestros hijos: hay que propiciar esa comunicación de un lado y de otro, que hablemos  con ellos en momentos calmados, sobre todo si lo que queremos es recordarles sus obligaciones o una norma que se saltan a la torera. No lo hagamos de forma inquisitoria, a voces o con reproches.

Recuerda:

  • Busca el momento y el lugar adecuado: no es necesario chillar ni repetir mil y una veces.  Se dice claro y con tranquilidad.la-comunicacion-es-todo
  • Cerciórate de que entienden lo que les quieres transmitir, pregúntale, si es necesario, qué es lo que le has dicho: recuerda, él es el que está dentro de la habitación china (habla tu idioma pero no es de tu generación, no ha vivido tus experiencias, no tiene tus ideas en su cabeza…).
  • Propicia la conversación, que él o ella se ponga en tu lugar e intenta tu entender sus puntos de vista y que no tenga la sensación de que nadie me entiende y todas esas cosas.
  • No pidas demasiadas cosas juntas, céntrate en una o dos: te arriesgas a que no cumpla nada.

Tampoco te desanimes, si entiendes a tu hijo/a y él te entiende a ti es que ninguno entendéis nada (la adolescencia es que no te entiendas ni tu).

El alcohol I

Hemos pedido a Ana Álvarez, Terapeuta del programa de Prevención Indicada Indícale, Fundación CALS-proyecto Hombre,  que trabaja con jóvenes con problemas de alcohol o drogas en general  que nos hable sobre este asunto.

Dividimos el artículo en dos: el primero, la autora analiza el problema y hace hincapié en la educación.

 Los jóvenes identifican el alcohol con premio, como modo de relacionarnos, como elemento que está presente los fines de semana porque los adultos también lo hacemos. Luego la conclusión es clara: hay que cambiar nuestro modo de consumir alcohol si queremos que cambie el de nuestros hijos.

En la 2ª parte  la autora contesta a  la pregunta  ¿Qué tienes que hacer tú, como padre o madre para evitar o tratar este problema?

¿QUÉ LES PASA A ESTOS JÓVENES?

¿Qué pasa con la juventud de hoy en día?, ¿A dónde creen que llegarán en este plan?, ¿Dónde vamos a parar?, En mi época esto no sucedía….

Estas opiniones y algunas otras parecidas, suelen darse entre los adultos tras escuchar noticias como:

  • 700 estudiantes se iniciaran en el consumo de alcohol en el último año (Encuesta Estudes 2014/15 entre jóvenes de 14 a 18 años)
  • 510 estudiantes de 14 a 18 años han bebido a diario en el último mes (Encuesta Estudes 2014/15)
  • 843 se han emborrachado en los últimos 30 días. (Encuesta Estudes 2014/15). El 22% de la población total de esa edad
  • Una menor de 12 años fallece por un coma etílico en San Martín de la Vega 2016 (El País, 4 Nov 2016)
  • Al menos 5000 menores han sido atendidos en los servicios de urgencias de los hospitales por intoxicación etílica en el año 2015 (El País, 20 Nov 2016)

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Como adultos atendemos estas noticias con preocupación, tememos cuando nos dicen que la media de edad de inicio en el consumo de alcoholestá en los 13,9 años.

Como adultos conocemos lo peligroso que es “jugar” con el alcohol, comprendemos que nuestros jóvenes no se conciencian de los riesgos que corren pero… cómo conseguir hacerlo.

La primera medida que solemos buscar es la de la prohibición. Pensamos que si nuestros jóvenes no tienen acceso al alcohol no habrá peligro. Puede parecer lógica y, en cierta medida ayuda a evitar problemas pero, el hecho de que una persona no tenga acceso a algo implica que se conciencie de que es peligroso La experiencia nos dice que no es suficiente., sabemos que, primero, la ley no siempre se cumple y, después, hay maneras de burlarla. ¿Acaso los adultos no lo hacemos?

La herramienta fundamental para conseguirlo es la Educación. El mecanismo principal de todo aprendizaje es el modelado, es decir, tendemos a reproducir aquello que vemos. Si esto es así, no deberíamos preguntarnos qué modelo de consumo ofrecemos a nuestros jóvenes, o mejor, que modelo de consumo ofrezco yo a los jóvenes de mi contexto (hijos, sobrinos, vecinos…).

Analicemos de qué forma suele estar presente el alcohol en los adultos, lo solemos utilizar para: celebrar algo (bodas, cumpleaños, Navidad,…), para premiarnos (después del trabajo, en el fin de semana, las vacaciones,…),  para obsequiar (regalamos una botella cuando vamos de invitados a una casa), para relacionarnos (reuniones familiares, con amigos,…). ¿Es muy diferente a como lo utilizan nuestros jóvenes?

Cierto es que los jóvenes beben en menos horas más cantidad (binge drinking) y suelen utilizar bebidas de más alta graduación, buscan en menos tiempo tener los máximos efectosBotellon ULE /

Por otro lado, entendemos que su consumo se realiza en contextos más peligrosos sobre todo cuando lo asociamos a la conducción pero, cuántas veces hemos cogido el coche habiendo bebido yendo con nuestros jóvenes o yendo solos.

Teniendo en cuenta esto, solo cabe plantearse que el consumo de alcohol en los jóvenes no es un problema a resolver por los jóvenes y que los adultos solo podemos esperar a que se conciencien, crezcan o maduren. El problema es de carácter social en el que estamos implicados las instituciones públicas, las fuerzas del estado,  los padres, los empresarios hosteleros y de alimentación. ¿Que pasaría si cada uno de nosotros asumiera su parte de responsabilidad y se pusiera manos a la obra?

De momento, el Ministerio de Sanidad se plantea crear una ley estatal para frenar el consumo de alcohol de menores (nota de prensa del ministerio del 30 Nov del 2016). Existen centros en los que se desarrollan programas cuyo objetivo es tratar esta problemática (Programas de prevención indicada subvencionados por la Junta de Castilla y León)

Y tú, ¿qué crees que tienes que hacer?

Ana Álvarez. Terapeuta del Programa de prevención indicada Indícale. Fundación CALS; Proyecto Hombre

 

 

CASTIGOS: “Erase una vez una bruja buena”

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Tienes un hij@ adolescente,…y ¡te encanta!  Nos alegramos: no es necesario que sigas leyendo. Busca un blog para hacer cupcakes los fines de semana y disfruta.  Por el contrario, si estáis siempre a la “gresca” , no te gusta cómo viste o la música que escucha, protesta por todo , te dice que le das “la chapa”,  ¡ este es tu blog!.

Empezamos directamente : vamos a hacer algunas apreciaciones sobre el CASTIGO: cuándo, cómo y por qué castigar a nuestros hij@s.  En principio, y sin más explicaciones que la pura lógica, porque deben aceptar las consecuencias de sus actos, ya sean buenos ya sean malos. Viene en el saco   de nuestras responsabilidades como padres: normas claras, límites establecidos y, si es necesario, castigo.  ¿Cuándo?  Lo antes posible, y siempre proporcionado, incluso lo podemos hablar, llegar a un acuerdo. Esto les genera seguridad y madurez.

No tenemos la varita mágica para…

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